Anónimo
Anónimo preguntado en Sociedad y culturaReligión y Espiritualidad · hace 4 años

¿ Me pueden dar una oda escrita sobre un objeto o cosa cotidiana ?

2 respuestas

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  • hace 4 años
    Respuesta preferida

    Esta es una, hay muchas.

    ODA AL TOMATE

    La calle

    se llenó de tomates,

    mediodía,

    verano,

    la luz

    se parte

    en dos

    mitades

    de tomate,

    corre

    por las calles

    el jugo.

    En diciembre

    se desata

    el tomate,

    invade

    las cocinas,

    entra por los almuerzos,

    se sienta

    reposado

    en los aparadores,

    entre los vasos,

    las mantequilleras,

    los saleros azules.

    Tiene

    luz propia,

    majestad benigna.

    Debemos, por desgracia,

    asesinarlo:

    se hunde

    el cuchillo

    en su pulpa viviente,

    es una roja

    víscera,

    un sol

    fresco,

    profundo,

    inagotable,

    llena las ensaladas

    de Chile,

    se casa alegremente

    con la clara cebolla,

    y para celebrarlo

    se deja

    caer

    aceite,

    hijo

    esencial del olivo,

    sobre sus hemisferios entreabiertos,

    agrega

    la pimienta

    su fragancia,

    la sal su magnetismo:

    son las bodas

    del día,

    el perejil

    levanta

    banderines,

    las papas

    hierven vigorosamente,

    el asado

    golpea

    con su aroma

    en la puerta,

    es hora!

    vamos!

    y sobre

    la mesa, en la cintura

    del verano,

    el tomate,

    astro de tierra,

    estrella

    repetida

    y fecunda,

    nos muestra

    sus circunvoluciones,

    sus canales,

    la insigne plenitud

    y la abundancia

    sin hueso,

    sin coraza,

    sin escamas ni espinas,

    nos entrega

    el regalo

    de su color fogoso

    y la totalidad de su frescura.

    Pablo Neruda

  • Anónimo
    hace 4 años

    ODA A LA MUERTE DE DON ALBERTO LISTA.

    Lágrimas de pesar verted, y el rostro

    en señal de dolor cubrid, doncellas,

    las liras destemplad y vuestros cantos

    lúgubres suenen.

    La vil ceniza del cabello cubra

    los sueltos rizos que volando al aire

    digan al par con vuestros ayes tristes

    " Murió el poeta ".

    ¿ Oís ? Murió, repiten asustadas

    con flébil voz las musas, y aterrado

    también Apolo con dolor repite

    " Murió por siempre ".

    Pero mirad, mirad. Ya Melpómene

    de entre el lloroso grupo se levanta,

    toma la lira, y con acento triste

    canta; escuchemos.

    " ¿ Quién cortó - dice - la preciosa vida

    del cisne de la Bética, qué mano

    impía de las ondas siempre claras

    del Betis arrancó su amado hijo ?

    ¿ Quién fue el osado ?

    llorad, musas, llorad, y descompuestas

    las trenzas del cabello dad al viento;

    la Parca fue quien de su vida el hilo

    cortó inmutable.

    ¿ Y no temiste ? ¿ La segura mano

    al descargar el golpe no temblaba,

    su respetable ancianidad, sus años

    no te movieron ?

    GUSTAVO ADOLFO BECQUER

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