Anónimo
Anónimo preguntado en Embarazo y maternidadAdolescentes y Pre Adolescentes · hace 6 años

¿me afectan los ovulos vaginas si soy virgen? ayuda porfavorr!!?

soy virgen pero tengo una infeccion vaginal,compre ovulos pero una persona me dijo que no puedo por ser virgen que eso me quitaria lo "virgen" mi duda es me afecta si soy virgen, no literal a lo que me refiero es que que me pasaria si es verdad este mito, me lastimaria? o me pasaria algo?me dañaria al querer meterlo?? esa es mi duda o solo es mito porfa ayudaa!!

2 respuestas

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  • hace 6 años
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    Hola Lezza. Arrancaste bien. La virginidad realmente es un MITO ligado con otro MITO relacionado con el himen. El himen es una membrana (una telita), que se encuentra a la entrada de su vagina. Esta telita se puede romper sin que ustedes se den cuenta y a veces sin sangrado. Búscate himen en google y de acuerdo con las fotografía que veas podrás darte cuenta de como lo tienes. Ahora, como el ovulo es aceitoso no tendrás problema al aplicártelo. Piensa. Si una chica usa tampones sin haber tenido relaciones porque no podrás usarlo.

    Tengo dos temas que me gustaría enviarte de artículos preparados por mi. Uno que se llama ¿Qué debería conocer una mujer de si misma? y otro referido al MITO de la virginidad. Te voy a enviar este último y luego si me escribes te envío el otro.

    ALGUNOS APUNTES SOBRE LA VIRGINIDAD.

    Quiero mostrarte los órigenes de ese adefesio llamado “virginidad” que les colocaron a ustedes para inhibirlas y que, inocentemente, creen que como idea es algo innato en ustedes y que llevan grabado en su corazón. Pues mira sus orígenes.

    En la época de las cavernas y durante un buen tiempo, mujeres y hombres fueron “promiscuos” pero bajo ciertas reglas.

    Yo ya había oído este comentario sobre la “promiscuidad” en una publicación de la revista MUY INTERESANTE que citaba un artículo escrito por una antropóloga mexicana al respecto de la sexualidad en esas épocas remotas. Posteriormente en la obra “Los hijos de la tierra” de la escritora Jean M Auel que versa sobre la vida de algunas tribus del centro de Europa en la era glacial planteaba el hecho que los jóvenes; niñas y varones, en su pubertad eran “iniciados” por expertos y expertas que les enseñaban a unas y a otros a gozar y a dar placer en el acto sexual. Como pueden ver, allí no importaba ni quién era el primer hombre en la vida de una mujer o la primera mujer en la vida de un hombre. En otras palabras, el concepto de “virginidad” no existía. Posteriormente se conformaban parejas casi en la misma forma que ahora. Una pareja encontraba que compartían los mismos gustos y que se sentían bien juntos y formaban un hogar.

    Una cosa particular. Periódicamente (cada 3 o 4 años), se realizaba un encuentro de tribus y una semana de ese encuentro se dedicaba a la iniciación de los jóvenes en el sexo, además, cada persona; tuviera o no pareja, podía buscar el tener relaciones con otra no que fuera su pareja formal si llegaban a un común acuerdo. También podía pasar que un hombre o una mujer sentían atracción por alguien de su mismo sexo y esto no molestaba a nadie.

    Revisando lo que había escrito recordé que el escritor Irving Wallace en su novela “La isla de las tres sirenas” recreaba la vida de la gente de una tribu en una isla de los mares del sur no contaminada por la cultura occidental en la que el sexo no era tabú y en la que a las niñas y niños se les enseñaban las artes amatorias para que aprendieran a dar y recibir placer. Allí también se realizaba un encuentro anual de una semana donde las parejas formales podían elegir a otra persona para tener encuentros sexuales de común acuerdo, y sin complicaciones de ninguna naturaleza.

    Volviendo a lo nuestro. En ese entonces no se sabía cómo se engendraban los hijos. Se suponía que un espíritu impulsado por la Donni (la madre, la diosa de esas tribus, que como cosa particular no era hombre y que además era muy respetada y adorada por ellos), entraba en la mujer y se engendraba un hijo.

    Ahora que estoy revisando esto me hice una pregunta. “Y dónde estaba en esas épocas el Dios varón creador?”

    Pues el caso es que en algún momento un hombre o una mujer dedujo que a partir de una determinada fecha la mujer había dejado de tener su período, que la niña o el niño engendrados se parecía mucho al padre, etc, y que en consecuencia lo que arrojaba el hombre en su eyaculación debía haber generado a esa niña o ese niño. De allí en adelante los hombres comenzaron a preocuparse. Pensaban. Si yo debo cuidar y alimentar a ese bebé hasta que sea una persona que se defienda solo, debo garantizar que realmente sea de mi descendencia.

    De allí en adelante comenzó el calvario para ustedes. Se comenzaron a generar leyes (reglas), que limitaron los deseos y derechos sexuales de la mujer. La mujer debería ser de un solo hombre (aquel que sería, además, su amo y señor), al que debía someterse bajo pena de castigos que podían llegar hasta la muerte si la mujer las desobedecía.

    Posteriormente a algún hombre con un cerebro supuestamente “muy desarrollado” se le ocurrió la estupidez de asociar el sangrado ocasional de la rotura del himen de algunas mujeres en una relación para asegurar que si lo había era porque la mujer no había conocido varón antes de convertirse en pareja formal. Ojo. Se debe tener en cuenta que en muchos casos en los que las mujeres no sangraron fueron repudiadas y a veces castigadas con la muerte por haber roto una regla (a la que después le atribuyeron origen divino).

    El objetivo a la larga era reprimir la condición sexual natural en la mujer cortando de raíz sus deseos y su derecho a gozar plenamente de su sexualidad.

    El término “virginidad” fue acuñado mucho después. En la religión católica se ha asociado con algo que nunca se pudo comprobar. La iglesia; mucho tiempo después de la muerte de Jesús, necesitaba sustentar su origen divino y para ello debía garantizar que él no había sido concebido como los demás mortales (mediante el coito de la pareja), sino, por un medio divino. En un concilio convocado por el emperador Constantino se colocó sobre el tapete y en discusión si María había tenido o no relaciones con José su esposo. Como no lograron ponerse de acuerdo lo llevaron a votación y por un escaso margen ganaron quienes consideraban que entre María y José no hubo relaciones sexuales para engendrar a Jesús. De allí en adelante a María se le antepuso el término “virgen” (algo intacto), en la religión asociando también esta palabra con la “castidad”. Luego, “la historia sagrada”, se encargó de difundir la idea de cómo había sido concebido Jesús – por obra y gracia del espíritu santo y a todos desde nuestra niñez se nos metió esa idea en la cabeza.

    Ojo. No estoy denigrando de Jesús. Me parece un personaje admirable. Lo que critico es el papel de la iglesia católica y otras de obligarnos a creer en él bajo sus parámetros.

    Sigo: En los hogares se comenzó a infundir la idea que las de que las niñas deberían ser “castas” como la “virgen María” y llegar intactas a su matrimonio. Esta misión se la encomendaron los hombres a sus esposas a quienes hacían responsables si sus hijas se dejaban convencer de tener relaciones con otros hombres que a la par de estar defendiendo la “virginidad” de sus hijas no tenían reparos en gozar de la “virginidad” de las hijas de otros.

    Lastimosamente el espacio no me da para colocar el resto del escrito. Contáctame en guillero.oso@gmail.com, en mi messenger de yahoo como orlando.zorio o en mi whatsaap +57 314 7425632 y te envío el resto de este material y el otro que te enuncié al principio.

  • hace 6 años

    Los debes introducir con cuidado par evitar romper el himen.

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