Anónimo
Anónimo preguntado en Arte y humanidadesHistoria · hace 7 años

¿cuales fueron los problemas sociales, politicos y economicos despues de la independencia de los Estados Unidos?

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  • hace 7 años
    Respuesta preferida

    La nueva nación, hacia 1776 y 1865, tuvo que hacer frente a serios problemas sociales, económicos y políticos. Los dos más graves fueron cuál de las autoridades prevalecería, la del gobierno federal o la de cada uno de los estados, y hasta qué punto la esclavitud debería permitirse. La controversia sobre ambas cuestiones se hizo cada vez más agria y dividió al país en dos bandos opuestos: el Norte y el Sur.

    La expansión de los Estados Unidos se realizó por diversos pasos:

    Compra de Luisiana: En 1803, el presidente de Estados Unidos, Thomas Jefferson, pagó, 15 millones de dólares, por la adquisición de unos 2,1 millones de km2 de territorio al oeste del río Mississippi. Este extenso territorio supuso la ampliación de la superficie de la joven nación, en fase de crecimiento, y contribuyó a eliminar las tensiones entre los colonos que marchaban al oeste y Francia, potencia colonial y antigua aliada.

    El territorio nacional se amplió al ceder España la actual Florida a Estados Unidos (1819) como consecuencia del Tratado de Onis-Adams, que resolvía una prolongada disputa entre ambos países.

    Avance hacia el Oeste: La región al oeste de las montañas Allegheny había sido colonizada por poblaciones procedentes de las colonias o estados de la costa en dos oleadas migratorias sucesivas. La primera tuvo lugar después de que la región quedara en manos británicas tras su victoria sobre Francia en 1763, después de la Guerra Francesa e India, que más tarde sería arrebatada a Gran Bretaña durante la Guerra de la Independencia estadounidense. Este proceso migratorio continuó, permitiendo que se incorporaran a la Unión, entre 1815 y 1819, los estados de Indiana, Mississippi, Illinois y Alabama.

    Texas y Oregón: Texas fue una provincia de México hasta 1836, cuando sus habitantes (en gran parte procedentes de Estados Unidos, que habían emigrado allí desde comienzos del siglo XIX) se sublevaron y establecieron la República de Texas en un intento por incorporarse a Estados Unidos. El Sur, abiertamente partidario de ampliar el territorio nacional donde se permitiese la esclavitud, propugnó decididamente la anexión de Texas, donde la esclavitud era legal. El Norte se opuso a esa anexión. La cuestión de la anexión de Texas se vio complicada con la de Oregón. Estados Unidos y Gran Bretaña reclamaban este último territorio, ambos países habían firmado un acuerdo en 1818 (renovado en 1827) para compartir el dominio sobre ella. En diciembre de 1845, Texas fue admitida en la Unión; en junio de 1856, Gran Bretaña y Estados Unidos firmaron un tratado por el cual todo el territorio de Oregón al sur del paralelo 49 quedó en posesión de Estados Unidos.

    Kalifornia y Nuevo México: La organización civil de Nuevo México y California, dominios de la Corona española que habían pasado a México y que, tras las invasiones estadounidenses, habían estado bajo la administración militar hasta 1848, originó otra importante polémica sobre la esclavitud. La discusión llegó a ser tan agria que en las elecciones presidenciales de 1848 los dos partidos principales evitaron comprometerse de una forma definitiva sobre la cuestión. El equilibrio político que resultó de estas elecciones daba un importante papel al tercer grupo más votado, el nuevo Partido de la Libertad del Suelo, que se oponía a la expansión de la esclavitud al oeste del Mississippi.

    Expansión por el Pacífico: El último cuarto del siglo XIX fue testigo de una serie de disputas entre Estados Unidos y Gran Bretaña: la controversia del estrecho de Bering y el conflicto provocado por el intento británico de anexionar territorio venezolano a la Guayana Británica, en contra de la Doctrina Monroe; esta disputa acabó el año 1897 después de una solución arbitrada. El último tercio del siglo estuvo marcado por la adquisición estadounidense de privilegios portuarios en las islas de Samoa y en 1889 por la anexión de la isla de Tutulia (véase Samoa Oriental). En 1893 estalló una revuelta en las islas Hawai, promovida por plantadores de azúcar estadounidenses que se habían instalado allí tiempo atrás; la sublevación derrocó a la monarquía hawaiana y en 1898 Estados Unidos se anexionó las islas.

  • hace 7 años

    Una vez lograda la independencia, resultó muy complicado poner de acuerdo a todas las antiguas colonias sobre si seguían como estados independientes, o se reunían en una sola nación. Tras varios años de negociaciones, en 1787, 55 representantes de las antiguas colonias se reunieron en el Congreso de Filadelfia con el fin de redactar una constitución. Se creaba así un gobierno federal unico, con un Presidente de la República y dos Cámaras Legislativas (Congreso y Senado) como solución intermedia. Se redactó también la Constitución de 1787, y se convocó las elecciones de las que George Washington fue elegido primer Presidente de los Estados Unidos bajo la nueva constitución.

    George Washington gobernó con un estilo federalista. Cuando los agricultores de Pensilvania se negaron a pagar un impuesto federal sobre el licor, Washington movilizó a un ejército de 15.000 hombres para sofocar la Rebelión del Whisky. Con Alexander Hamilton al frente de la Secretaría de Hacienda, el gobierno federal se hizo cargo de las deudas de cada estado y creó una banca nacional. Estas medidas fiscales fueron concebidas para alentar la inversión y persuadir a la iniciativa privada a que apoyara al nuevo gobierno.

    Después de esta segunda guerra, Estados Unidos gozó de un período de rápida expansión económica, sobre todo a partir de la colonización y expansión hacia el Oeste. Ya a fines del siglo XVIII se había iniciado el avance imparable de los colonos, bien desde los trece estados originales (las antiguas trece colonias que están representadas en las trece barras de la bandera estadounidense) o directamente desde el continente europeo, por lo general, emigrantes anglosajones (irlandeses, escoceses, ingleses y galeses) y de otros países de la Europa Central y Occidental (principalmente alemanes). Muchos de estos inmigrantes viajaban desde Nueva York y Filadelfia hacia la parte oriental del estado de Pensilvania, donde se construían en el hoy conocido como Dutch Country las carretas de gran tamaño tiradas por mulas que se conocían como «Conestoga Wagons» ('carretas Conestoga').

    Las inacabables caravanas de estas carretas fueron los verdaderos motores de la ocupación progresiva del continente hacia el oeste. Sin embargo, no se trató de la ocupación de áreas «pioneras» (es decir, áreas deshabitadas que podían destinarse a la ocupación sistemática con fines agropecuarios), ya que gran parte del territorio estaba previamente ocupado por pueblos originarios, colonos franceses procedentes del Canadá francés, así como todas las ciudades fundadas por los españoles antes en los territorios de Arizona, Texas, Colorado, Nuevo México, Utah, Nevada y California, ciudades que ya habían crecido, incluso, antes de la expedición de los peregrinos en 1620 que dio origen a la formación de las colonias inglesas en el siglo XVII. Así pues, ciudades como Detroit, Dubuque, Saint Louis, Nueva Orleans, Baton Rouge, Des Moines, Louisville y muchas otras, ya habían sido fundadas por los franceses bastantes años antes de esa especie de estampida hacia el oeste, y lo mismo podía decirse de las ciudades fundadas por los españoles que procedían de México, como Socorro, San Antonio, Albuquerque, Santa Fe, El Paso, San Diego, San Bernardino, Los Ángeles, San Francisco, etc. que se habían fundado durante los siglos XVI y XVII.

    Toda esta expansión hacia el Lejano Oeste (Far West) se vio dinamizada por dos hechos muy importantes: el descubrimiento de oro en California (1848) y la culminación de la red ferroviaria con la primera línea transcontinental en 1869 (el primer ferrocarril de vapor se había inaugurado en Baltimore (Maryland), en 1830). Una red nacional de carreteras y canales recorría el país, buques de vapor surcaban los ríos, y la Revolución industrial había llegado a Estados Unidos: la región de Nueva Inglaterra contaba con fábricas de textiles y Pensilvania con fundiciones de hierro. Para la década de 1850 había fábricas que producían artículos de hule, máquinas de coser, zapatos, ropa, equipos agrícolas, pistolas, relojes, etc.

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