cual es la relación entre relieve clima y vegetacion?

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  • Anónimo
    hace 1 década
    Respuesta preferida

    Vegetación

    La relación entre relieve, clima y vegetación es evidente así como su influencia en ciertos sectores socioeconómicos, en la agricultura y el turismo. La vegetación de un país es un claro reflejo de su diversidad climática y puede ser observada en los paisajes característicos de las dos Españas: la España verde, con sus exuberantes y extensos bosques de hoja caduca y sus ricas planicies cubiertas de hierba; y la España mediterránea, con tierras no cultivadas y llenas de maleza xerófita y con unos pocos bosques que se han adaptado a la sequedad del verano. Sus paisajes diversos y su rica flora (unas 8.000 especies) constituyen otro tipo de cruce de caminos, en el que plantas procedentes de toda Europa se encuentran y mezclan con vegetación del norte de África. De esta manera la haya europea crece junto al roble mediterráneo, el pino carrasco, la palmera africana e incluso el eucalipto australiano.

    Este cruce de caminos botánico se caracteriza por ciertas zonas bien definidas que corresponden en gran medida a los principales tipos de clima españoles. En la España húmeda predomina el bosque, en el que abundan especies como la haya o el roble, que crecen en las húmedas regiones marítimas, con sus hojas planas y húmedas que caen en los meses más fríos del invierno. Esta masa fresca está acompañada por un rico y variado monte bajo dominado por helechos, aliagas y brezos. El accidentado relieve del terreno y la altitud ocasionan la aparición de varios tipos de vegetación; por ejemplo, en las sombreadas colinas de cadenas montañosas hay bosques de robles mientras que encinas y otros árboles similares tienden a desarrollarse en espacios abiertos; más arriba, el terreno está dominado por hayas y castaños, de acuerdo con el tipo de suelo, mientras que la reforestación ha añadido varias especies o piceas; más alto incluso se encuentran praderas alpinas y maleza.

    La España seca se divide en otros dos grupos distintivos de vegetación, de acuerdo con su temperatura peculiar y aridez, que se corresponden con la Meseta y la depresión ibérica, por una parte, y la España mediterránea por otra. Estos dos grupos tienen en común su adaptabilidad a la aridez, que ha dado lugar a una combinación de bosque y maleza que pueden crecer con muy poca humedad. Por lo tanto, y a pesar del deterioro producido por el hombre, un bosque típico de encinas y alcornoques sobrevive en la Meseta, aunque estos últimos prefieren generalmente suelos más silíceos y las sombreadas arboledas el sur y oeste de la región, extendiéndose hasta el oeste de Andalucía.

    En las zonas más secas, como La Mancha, Extremadura y especialmente el valle del Ebro la encina es reemplazada por matorral escaso y muy seco. En las regiones más húmedas y silíceas (León, Extremadura), es el monte bajo; en las más secas, suelos calcáreos de La Mancha y La Alcarria, es la garriba; y finalmente la estepa, tanto artificial como natural, cada vez está más afectada por la erosión y la desertificación, sobre todo en el oeste de Andalucía y Levante.

    En las zonas costeras del Mediterráneo existe una mezcla botánica más compleja. En la costa misma, los bosques de encina están intercalados con una masa conífera dominada por el pino carrasco, el cual una vez alcanzadas mayores altitudes es reemplazado por otro tipo de coníferas más adecuadas para regiones montañosas, como el alerce y el pino royo. Junto con ellos, y según la zona, es posible encontrar hayas y robles, en el caso de las sierras centrales de la Meseta, o roble y castaño en Sierra Nevada, o incluso abeto español, una conífera de origen norteafricano en las colinas de Ronda. En cotas más altas, se encuentra un tipo de paisaje sin árboles cubierto con matorral xerófito que se ha adaptado a las temperaturas frías y secas típicas de las regiones montañosas mediterráneas. Por el contrario, a las orillas del Mediterráneo se extiende un tipo de desierto con escasísima vegetación, en el sudoeste de Murcia y Andalucía. En esta última, es fácil encontrar algunas especies de plantas exóticas, como la palmera enana, el peral espinoso indio y plantas de aloe. Ocasionalmente brotarán arboledas compactas o dispersas de palmeras si hay suficiente cantidad de agua subterránea.

  • hace 1 década

    El relieve

    La península ibérica se organiza en torno al macizo hespérico, formado en el Paleozoico.

    A comienzos de la Era Mesozoica la cordillera herciniana está totalmente arrasada, y convertida en una penillanura.

    La orogenia alpina tiene lugar por el desplazamiento hacia el norte de la placa africana, que comprime los materiales acumulados en los geosinclinales del mar de Tetis y la cuenca central asturiana. Es la responsable de las cordilleras y las cuencas interiores que tras ella se forman.

    Con la aparición de estos relieves, en el zócalo, se individualizan una serie de lagos interiores que acumularán margas, arcillas y calizas. Son dos los lagos importantes; uno al norte y otro al sur.

    Los movimientos epirogénicos postalpinos generan regresiones marinas que alejan la línea de la costa hasta los límites actuales. La erosión cuaternaria retoca el conjunto de manera importante.

    Caso a parte es el de Canarias. Las islas Canarias es un archipiélago volcánico en plena placa africana.

    Estructuras del relieve

    El macizo ibérico

    El macizo ibérico es la estructura más antigua, y por lo tanto la que tiene los materiales más duros. Es el soporte de todo el relieve. Se subdivide en dos países: uno al norte y otro al sur. Ambas formaciones están divididas por el Sistema Central.

    La penillanura está fracturada por múltiples fallas. Los ríos se encajan enérgicamente en ella, formando profundos tajos que siguen las líneas de falla.

    En el macizo ibérico aparecen, también, relieves residuales de tipo apalachense.

    Las cuencas sedimentarias

    El sector oriental de la meseta está ocupado por materiales procedentes de la deposición lacustre.

    El relieve de la cuenca sedimentaria es de tipo tabular. Existen páramos calizos y campiña arcillosa que aparece tras la erosión de la capa caliza.

    Tanto la unidad anterior como esta están surcadas por ríos importantes como el Duero, el Tajo o el Guadiana.

    El Sistema Central y los Montes de Toledo

    El Sistema Central surge como rejuvenecimiento, durante la orogenia alpina de zócalo herciniano. Su relieve es de estructura fallada, con horst y graben, en la que se encajan los ríos profundamente, siguiendo las estructuras que marcan las líneas de falla.

    El contacto con la meseta se hace a través de un amplio glacis de rañas, más tendido en la vertiente norte que en la sur.

    Todo el conjunto ha sido retocado por la erosión glaciar.

    Los Montes de Toledo también son una estructura rejuvenecida por la orogenia alpina, es un relieve apalachense, puesto al descubierto tras la intensa erosión que afectó a la zona después de la orogenia alpina.

    El macizo galaico-leonés

    El macizo galaico-leonés también es una estructura rejuvenecida por la orogenia alpina, de la misma manera que el Sistema Central: con horst y graben.

    El conjunto presenta un abombamiento escalonado desde el mar hasta las cumbres, que luego desciende hasta la meseta.

    El relieve de horst y graben ha formado altas cimas y fosas tectónicas que han sido rellenadas durante el Terciario y el Cuaternario.

    El macizo central asturiano

    El macizo central asturiano surge de un geosinclinal donde se acumulan materiales, hasta su colmatación, que tiene lugar en vísperas de la orogenia alpina.

    El territorio es muy estrecho y cae desde los 2.000 metros al mar. Los ríos son cortos y de gran poder erosivo.

    El macizo central asturiano termina en la formación de Picos de Europa, un gran bloque elevado de materiales blandos, caliza, que ha sido intensamente afectado por el glaciarismo.

    El relieve cárstico no sólo se presenta en las cumbres sino también en las zonas costeras, que han tenido profundidades pequeñas y que han favorecido la acumulación de caliza.

    La Cordillera Cantábrica

    Este es un sector de pliegues más débiles que el del macizo central asturiano.

    Se levanta sobre los bloques fracturados del macizo herciniano. Son pliegues de cobertera que están revistiendo las fracturas del zócalo subyacente. Sin embargo, los materiales no son alóctonos.

    La potencia de las capas calizas y arcillosas no es la misma en todas partes, lo que favorece que, en determinados lugares, aparezca un relieve derivado con sinclinales colgados y anticlinales invertidos.

    El Sistema Ibérico

    El Sistema Ibérico actuó de borde costero durante las transgresiones marinas del Mesozoico. Comienza en las estribaciones orientales de la Cordillera Cantábrica y se dirige al Mediterráneo.

    La orogenia alpina

    La orogenia alpina es la responsable del rejuvenecimiento de las estructuras hercinianas pero también de la creación de nuevas cordilleras y depresiones.

    La fosa del Ebro

    La fosa del Ebro fue un lago interior ya que tiene como obstáculo las cordilleras costeras catalanas.

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