Silfide preguntado en Arte y humanidadesPoesía · hace 1 década

De quien es el poema?

que termina: "Solo le pido a Dios este catigo, que estes durmiendo con el, y estes soñando conmigo", a un castigo asi parecido, tengo mucho tiempo buscandolo 10 pts a quien responda primero y me diga donde puedo obtener el poema completo

3 respuestas

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  • hace 1 década
    Respuesta preferida

    Es una estrofa de una cancion de Jesus Rasgado Guajardo, llamada nayla, http://www.edimusa.com.mx/extranet/data/letra/5/Na...

    pero en dicha cancion usa fragmentos de dos poemas: al inicio "La casada infiel" de Federico Garcia Lorca y al final "Profecia" de Rafael de Leon, a la cual esta estrofa realmente no pertenece:

    LA CASADA INFIEL

    Y que yo me la llevé al río

    creyendo que era mozuela,

    pero tenía marido.

    Fue la noche de Santiago

    y casi por compromiso.

    Se apagaron los faroles

    y se encendieron los grillos.

    En las últimas esquinas

    toqué sus pechos dormidos,

    y se me abrieron de pronto

    como ramos de jacintos.

    El almidón de su enagua

    me sonaba en el oído,

    como una pieza de seda

    rasgada por diez cuchillos.

    Sin luz de plata en sus copas

    los árboles han crecido

    y un horizonte de perros

    ladra muy lejos del río.

    *

    Pasadas las zarzamoras,

    los juncos y los espinos,

    bajo su mata de pelo

    hice un hoyo sobre el limo.

    Yo me quité la corbata.

    Ella se quitó el vestido.

    Yo el cinturón con revólver.

    Ella sus cuatro corpiños.

    Ni nardos ni caracolas

    tienen el cutis tan fino,

    ni los cristales con luna

    relumbran con ese brillo.

    Sus muslos se me escapaban

    como peces sorprendidos,

    la mitad llenos de lumbre,

    la mitad llenos de frío.

    Aquella noche corrí

    el mejor de los caminos,

    montado en potra de nácar

    sin bridas y sin estribos.

    No quiero decir, por hombre,

    las cosas que ella me dijo.

    La luz del entendimiento

    me hace ser muy comedido.

    Sucia de besos y arena

    yo me la llevé del río.

    Con el aire se batían

    las espadas de los lirios.

    Me porté como quién soy.

    Como un gitano legítimo.

    La regalé un costurero

    grande, de raso pajizo,

    y no quise enamorarme

    porque teniendo marido

    me dijo que era mozuela

    cuando la llevaba al río.

    PROFECÍA

    Me lo contaron ayer

    las lenguas de doble filo,

    que te casaste hase un més

    y me quedé tan tranquilo...

    Otro cualquiera en mi caso,

    se hubiera echao a llorá,

    yo, cruzándome de brazos

    dije que me daba igual.

    Nada de pegarme un tiro

    ni enredarme en maldiciones

    ni apedrear con suspiros

    los vidrios de tus balcones.

    ¿Que te has casao? -¡Buena suerte!

    Vive cien años contenta

    y a la hora de la muerte,

    Dios no te lo tenga en cuenta.

    Que si al pie de los altares

    mi nombre se te borró,

    por la gloria de mi mare

    que no te guardo rencor.

    Porque sin sé tu marío,

    ni tu novio, ni tu amante,

    yo fui quien más te ha querío,

    con eso tengo bastante.

    Y haciendo un poco de historia,

    nos volveremos atrás,

    para recordar la gloria

    de mis días de chaval.

    -¿Qué tiene el niño, Malena?

    Anda como trastornao,

    le encuentro cara de pena

    y el colorcillo quebrao.

    Y ya no juega a la tropa,

    ni tira piedras al río,

    ni se destroza la ropa

    subiéndose a ***** níos.

    ¿No te parece a ti extraño?

    No es una cosa muy rara

    que un chaval de doce años

    lleve tan triste la cara?...

    Mira que soy perro viejo

    y estás demasiao tranquila:

    ¿Quieres que te dé un consejo?

    Vigila, mujer, ¡vigila!

    (Y fueron dos centinelas

    los ojitos de mi mare):

    -Cuando sale de la escuela

    se va pa los Olivares.

    -Y ¿qué es lo que busca allí?

    -Una niña. Tendrá el mismo tiempo que él.

    José Miguel, no le riñas,

    que está empezando a querer.

    Mi pare encendió un pitillo,

    se enteró bien de tu nombre,

    y te compró unos zarcillos

    y a mí un pantalón de hombre.

    Yo no te dije ¡te adoro!

    pero amarré en tu balcón

    mi lazo de seda y oro

    de primera comunión.

    Y tú, fina y orgullosa,

    me ofreciste en recompensa

    dos cintas color de rosa

    que engalanaban tus trenzas.

    -Voy a misa con mis primos.

    -Bueno, te veré en la Ermita.

    Y qué serios nos pusimos

    al darte el agua bendita.

    Mas luego en el campanario,

    cuando rompimos a hablar:

    -Dice mi tiíta Rosario

    que la cigüeña es sagrá,

    y el colorín, y la fuente,

    y las flores, y el rocío,

    y el romero de los montes

    y el bronce de esta campana

    y aquel torito valiente

    que está bebiendo en el río,

    y aquella cinta lejana

    que la llaman horizonte.

    ¡Todo es sagrao: cielo y tierra,

    porque too lo hizo Dios.

    ¿Qué te gusta más? ¡Tu pelo!

    ¡Qué bonito le salió!

    -Pues, ¿y tu boca, y tus brazos,

    y tus manos redonditas,

    y tus pies fingiendo el paso

    de las palomas zuritas?

    Con la pureza de un copo

    de nieve te comparé;

    te revestí de piropos

    de la cabeza a los pies.

    A la vuelta te hice un ramo

    de pitiminí precioso.

    Y luego nos retratamos

    en el agüita del pozo.

    Y hablando de estas pamplinas

    que se inventan las criaturas,

    llegamos hasta la esquina

    cogidos por la cintura.

    Yo te pregunté: -¿En qué piensas?

    Tú dijiste: -En darte un beso.

    Y yo sentí una vergüenza

    que me caló hasta los huesos.

    De noche, muertos de luna,

    nos vimos por la ventana.

    -¡Chis!... Mi hermanito está en la cuna,

    le estoy cantando la nana.

    "Quítate de la esquina,

    chiquillo loco,

    que mi mare no quiere

    ni yo tampoco."

    Y mientras que tú cantabas

    yo, inocente me pensé

    que nos casaba la luna

    como a marío y mujer.

    ¡Pamplinas! Figuraciones

    que se inventan los chavales,

    después la vía se impone:

    tanto tienes, -tanto vales.

    Por eso, yo al enterarme

    que llevas un mes casá,

    no dije que iba a matarme,

    sino que me daba igual.

    Mas como es rico tu dueño,

    te vendo esta profecía:

    Tú, cada noche, entre sueños

    soñarás que me querías,

    y recordarás la tarde

    que mi boca te besó.

    Y te llamarás ¡Cobarde!

    como te lo llamo yo,

    y verás, sueña que sueña,

    que me morí siendo chico.

    Y se llevó la cigüeña

    mi corazón en su pico.

    Pensarás: no es sierto nada.

    Yo sé que lo estoy soñando.

    Pero allá en la madrugada

    te despertarás llorando,

    por el que no es tu marío,

    ni tu novio, ni tu amante,

    sino el que más te ha querío:

    con eso tengo bastante.

    Por lo demás, tó se orvía.

    Verás cómo Dios te envía

    un hijo como una estrella.

    Avísame deseguida,

    me servirá de alegría

    cantarle la nana aquella:

    "Quítate de la esquina,

    chiquillo loco,

    que mi mare no quiere

    ni yo tampoco."

    Pensarás: Nno es sierto nada.

    Yo sé que lo estoy soñando".

    Pero allá en la madrugada

    te despertarás llorando

    por el que no es tu marío

    ni tu novio, ni tu amante,

    sino el que más te ha querío:

    con eso tengo bastante.

    pero no se si esta adaptacion sea del grupo que la canta o realmente es del compositor...

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  • hace 1 década

    mmm... no se pero... ke opinas del mío? http://mx.answers.yahoo.com/question/;_ylc=X3oDMTE...

    Suerte y saludos...!

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  • hace 1 década

    Ay! mariposa, mariposa...dejá tranquila a la gente que se quiere. Buscá por otro lado, a quien esté desocupado.

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