sabras, realmente donde vaz cuando mueras?

independientemente si eres de cualquier religion.

12 respuestas

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  • hace 1 década
    Respuesta preferida

    No, en realidad no lo sé, simplemente hago elucubraciones y creo en lo que a mi me parece más sensato.

    Imagina que pones a un grupo de personas frente a una caja cerrada y le preguntan: "¿Qué podrá haber en esa caja?" y todos contestan "una maceta", "ropa", "herramientas", "libros", manzanas", y seguimos con un largo etc, etc, etc, como no hay forma de saber lo que hay en esa caja, lo mejor es resignarnos a que lo sabremos cuando llegue el momento y antes de eso no podemos sino adivinar, total ninguno de nosotros tiene garantía de tener la razón.

    Lo único que sé es que Dios existe, pero de ahí en fuera, no sé nada más, simplemente me dejo llevar por el amor de Dios y no le temo a la muerte porque todos pasaremos por su umbral algún día.

    Dios te ama♥♥♥

  • ninis
    Lv 6
    hace 1 década

    Siempre la gente entra en duda cuando se les formula esta pregunta. Que triste vivir y no saber a donde iras y utilizar como mecanismo de defensa una respuesta como nose o mejor no pienso en eso.

    Yo tengo la paz y la tranquilidad de que cuando muera me iré al cielo, no porque me he ganado ese derecho por mis obras; porque como humanos somos y seremos imperfectos. Soy salva porque acepte el regalo de salvación. Jesús murió por mis pecados y su venida a la tierra tuvo un propósito librarnos de una vida de condenación. Es tan fácil, no se porque la gente se complica pensando que el cielo se gana como si la sangre que derramo de Jesús y todo lo que sufrió y padeció por nosotros no fue suficiente.

  • hace 1 década

    Nadie lo sabe con certeza. Las respuestas vienen más del ámbito de la fe que de la razón. Todos hemos sabido de sucesos que parecen no tener una explicación lógica, que pueden ser llamados milagrosos o sobrenaturales lo que parece indicar que existe un mundo inmaterial o espiritual al que probablemente llegaremos después de morir. Los científicos, especialmente los físicos se encuentran muchas veces desconcertados con los resultados de sus experimentos con partículas sub-atómicas (física cuántica) pues los resultados van contra el más mínimo sentido común. Pareciera que existe un intercambio de partículas e información entre ese "otro mundo" y el nuestro, y quien sabe si en ese mundo (otras dimensiones) tienen lugar todos esos fenómenos que se manifiestan aquí, como entidades espirituales, ángeles, apariciones y todos los fenómenos parapsicológicos de los que hemos oído hablar. Si después de morir resucitamos, reencarnamos o existe algo más, o no existe nada, no se puede asegurar ni descartar; pero uno puede hacer su parte e intentar portarse bien aquí tratando--- aunque suene repetitivo, cursi o trillado---de entregar amor y ser cada día un poco más sabio. Así, si existe un mundo al que llegaremos después, podremos tener algo positivo que tal vez nos permita acceder a un mundo mejor que este.

    Salu2 & mucha suerte ! !

  • hace 1 década

    No porque estas muerto y no vas, te llevan

    je je je

    Saludos

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  • hace 1 década

    A DONDE VAS...

    La vida nos empuja a una actividad convulsa, llena de deseos y frustraciones, donde los sentidos y la mente están siempre atareados en prácticas cuanto más triviales mejor. Por eso el verano –si somos capaces– es una de las ocasiones propicias del año para marcar nuestro propio punto y a parte, y pensar. Reflexionar por cuenta propia ¿Pero sobre qué? Uno puede perderse en infinidad de detalles, en los numerosos árboles de toda condición que reúne el bosque de nuestra vida. Por eso lo esencial es centrar nuestra atención en los fundamentos. Y la muerte, qué duda cabe, es uno de los más decisivos. Es el dato inexorable de nuestra existencia ¿Entonces, por qué vivir como si no existiera? Cierto que para un joven la muerte es, por razones biológicas, un hecho lejano, incierto, aunque posible. Pero para un adulto tiende a ser cada vez más un elemento que forma parte de lo cotidiano.

    Plantearse la muerte personal en serio significa necesariamente reflexionar sobre el instante siguiente ¿Y si a fin de cuentas fuera cierto? ¿Y si existiese vida después de la muerte? ¿Qué sucede si ésta sólo fuera una “alteración de estado” y no la supresión absoluta de lo que somos: cuerpo, memoria, sentimiento del presente, capacidad de pensar el futuro. Y si esto fuera así, ¿cuáles son las condiciones que determinan la calidad de esa “otra” vida sin fin? ¿Es independiente de nuestros actos en “esta” vida? Seamos prácticos y razonables. Si nos interesamos por la jubilación y el plan de pensiones, ¿por qué no aplicamos el mismo criterio a preparar la Vida que durará siempre? “!Oh, es que yo no creo en ella!” De acuerdo, pero hay que estar muy seguro de esa afirmación. Y eso no es nada fácil. Para ser exactos, es imposible. Una duda razonable es lo máximo que se puede conseguir. Pero, ¿quién antes de emprender un largo viaje y ante la incertidumbre de que el indicador de gasolina del coche funciona correctamente, no llena, por si acaso, el depósito?. La mayoría de nosotros creemos, con más o menos detalle, que nuestra muerte no es el final, que existe otra vida consciente. Esa es la creencia de cristianos y musulmanes, así como de la mayoría de nuestros hermanos mayores, los judíos, para señalar algunas de las respuestas más importantes que la humanidad ha encontrado; sólo los materialistas filosóficos y, en un determinado sentido, el budismo lo niegan. Por esa razón, las encuestas señalan abrumadoramente que la mayoría creemos que existe vida después de la muerte.

    La mejor noticia Y de la opinión actual, al desarrollo histórico de la idea de que existe “otra vida”. La evolución del pensamiento de los judíos es paradigmática en este sentido. Su antigua relación con Dios, la Alianza, que se desarrolla en la historia, permite percibir la evolución del concepto de la muerte: desde las interpretaciones iniciales como un sueño gris sin memoria, donde las almas vagan por la eternidad; un hecho desgraciado en definitiva, que, por tanto, convierte en problema el juicio de Dios y la falta de recompensa en vida a los justos, hasta la alegría de la resurrección en el fin de los tiempos. Conocemos bien la diferencia en tiempos de Jesús entre los primeros, los saduceos, y quienes creían en la resurrección, los fariseos. Todo el Antiguo Testamento es un largo proceso de revelación de la esperanza en la vida eterna, que culmina en Jesucristo y su anuncio rotundo. Porque este hecho, la muerte con “puerta” a otra vida significa la mejor noticia que nunca recibiremos: el fin no existe.

    Si ahora nuestro momento es de plenitud y esperanza, sabemos que éste –si queremos, si somos coherentes– se prorrogará y desarrollará más allá del “cambio de estado”. Por el contrario, si nuestra vida está marcada por la angustia, si la muerte no es una cita a ciegas sino un dato conocido, ahora sabemos que la liberación, la paz interior, estan ahí, al alcance de la mano. Basta con extenderla, sin perjuicios, para encontrar la de Dios.

    La ciencia ha ido detrás

    Por eso no vale la pena perder los sentidos siguiendo a los “mercaderes del mundo”, ni tampoco pensar en términos falsamente científicos; la búsqueda de las verdades no se practica necesariamente sólo en la ciencia. La historia nos muestra que en muchos casos la concepción básica nace en otros campos, particularmente en el ámbito de la religión y la filosofía. Atribuir a la ciencia la exclusiva en este terreno es una limitación presuntuosa, más cientificista que científica. En muchas ocasiones la ciencia se ha limitado a validar a “posteriori” concepciones de naturaleza filosófica. Por ejemplo, la concepción del mundo que explica que los cuerpos materiales están compuestos de partículas elementales idénticas –el atomismo–, es un modelo surgido en la Grecia Clásica en el ámbito filosófico y religioso. Tuvieron que transcurrir muchos siglos para que esa idea adoptara una base científica. Lo que hoy aceptamos como cierto era rechazado como científicamente incierto en su momento de origen. Y es que la ciencia se mueve lastrada por el conocimiento histórico, que a su vez depende de condiciones materiales y concretas en las que se desarrolla, y esa es una limitación cuando se reflexiona sobre cuestiones que transcienden el tiempo. En el pensamiento filosófico esa limitación existe en menor medida, y todavía afecta menos el pensamiento religioso.

    El cientifismo llega con la Ilustración, pero sobretodo se impone como un “cliché” en nuestra época, llámese postmodernidad, postradicional o como se quiera. Es ahora cuando la muerte desaparece de nuestra cotidianidad. Ese es un fenómeno nuevo. En otros períodos históricos, florecientes para el pensamiento y la sensibilidad humana, como en el Gótico tardío y la época renacentista, la reflexión sobre la muerte era habitual, porque era percibida como una necesidad para alcanzar el equilibrio personal en la vida. Ésta, sin la asunción del “gran cambio”, devenía un vivir incompleto. Las danzas de la muerte que subsisten todavía en diversos lugares de Europa, como la nuestra de Verges, responden a esta idea.

    Berglar, en su biografía sobre Tomás Moro, que ya cité en otra ocasión, refiere la importància del “Cohelet“, el libro treinta y dos de la Biblia, para nuestro personaje, y su significado, como una de las grandes reflexiones sobre la muerte. Porque, en efecto, la vida era para nuestros antepasados un escenario donde se desarrollaba el drama de la historia personal y colectiva, cuyo último acto resultaba perfectamente conocido y dramatizado por la danza. Pero no era el fin y sí sólo un transitar. Un baile. Transición a Dios, al Gran Amor, al descanso, al conocimiento compartido del Todo.

    Fuente(s): fluvium
  • Concuerdo con todo que lo Cura Anselmo Tobias habló, también soy católico

  • hace 1 década

    al horno de cremacion? al panteon? depende de que quieras que hagan con tu cadaver

  • Billy
    Lv 4
    hace 1 década

    Si crees en Dios, y no solo creer en él, sino tratar de ser lo que el busca encontrar de nosotros, verás el cielo.

    De lo contrario aun siendo religioso, si no te arrepientes de tus pecados, actuas dehonestamente, engañas a tus semejantes, los manipulas, y NO CREES EN DIOS !!!!

    El infierno los estará esperando.,,,,Ya el otro dia respondí otra pregunta semejante y lo que recuerdo que me impactó.

    Fué un documental de un Doctor que no creía en Dios pero que hacía todo bién ante los ojos de los demás, en pocas palabras un ******Corrupto !!!!, Este cuate muere y llega al cielo, pero le dice que no era su tiempo, cuando va de regreso llega al infierno ¡ Sabía donde estaba !, lo salvó las oraciones de su madre y su esposa que lo quería mucho.

    Al regresar a su cuerpo, lo primero que hizo fué ir a una Iglesia y hablar con un pastor de su experiencia.

    Esto lo marcó, para aprender que si eres tú !!! y tratas de cubrir las apariencias ¡ De nada nos va a servir !, y aún peor si no creemos en Dios....Espero esto te sirva, un poco.

    saludos creyente+

  • hace 1 década

    Se supone que aqui quedamos en este mismo espacio y tiempo ........ pero con otras caracteristicas de energia y conciencia ..... si es que quedamos concientes como energia al morir y que tipo de conciencia........

  • Amant
    Lv 4
    hace 1 década

    Es algo que jamás he pensado y creeme que no me interesa pues en su momento llegará sin pensarlo.

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