Despidiéndome de ti
dejo atrás todo lo vivido,
como el cauce del río
a las aguas pasadas
y hago inventario
de unas noches lejanas...
Acepto y lloro tu ausencia
maldigo el tiempo que atroz no para,
me doy permiso...
Me doy permiso de soñar despierta
de sentir el vacío
y de tragar mi angustia
de saber que "juntas" es la palabra enemiga
que mi corazón implora,
pero la realidad confirma.
Me quedo en el camino con la mano alzada, despidiéndote
me quedé ahí sola desde no sé cuántas noches
tu silueta se desvanecía,
pero mis ojos no lo sabían,
Evocaba tu presencia,
como se invoca la presencia divina,
con ése fervor, y necesidad continua
con cada gota de mi sangre pedía.
Retorno en el final del sendero
en que hasta hoy fui compañía,
yo regreso a acomodar pedazos
de una vida vacía.
La llenaré de sueños, de ilusiones no cumplidas
le colgaré alegrías, las que encuentre cada día
y cuando mire atrás, a las lecciones aprendidas
susurraré: Mamá...no fue en vano mi vida


