Reconocer en el otro un ser humano con virtudes, defectos, debilidades y enterezas.
Reconocer en e otro a quien siente, sufre, se alegra igual que yo.
Reconocer en el otro una entidad suprema, en tanto ser humano.
Reconocer en el otro las libertades y derechos que deseo para mí misma.
Todo eso es respeto.